Lecciones políticas de los sismos y huracanes

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Enrique Pozos Tolentino

Xotla, Tlaltetela, Veracruz, 2 de octubre de 2017.-A Virgen de Lourdes Morales Platas, que está de pie, en un amor infinito a Jesús Cristo, después de que el 17 de septiembre de 2010, perdió a 5 miembros de sus familiares, en aquel puente Xotla sobre el rio la antigua, puente construido de tierra, durante el gobierno de Fidel Herrera, siendo secretario de comunicaciones, primero, Marcos Theurel y, después, Guillermo Herrera.

La catástrofe ocasionada por los sismos del siete, y diecinueve de septiembre en algunas más ciudades y poblaciones del país, generó la inmediata movilización del pueblo para intentar rescatar a los atrapados entre los escombros de las casas y edificios que se derrumbaron. En contraste, la respuesta del gobierno ante la tragedia del pueblo, fue lenta, insuficiente y de protagonismo de reality show, como donde participó la marina armada de México en connivencia con televisa.

De los hechos, algunos articulistas y opiniones breves de cibernautas, emitieron conclusiones, como el que la sociedad rebasó al gobierno, que bien merecen ser motivo de análisis y, del mismo modo, surgieron demandas, como el de cancelar el financiamiento público a los partidos políticos, que algunos presentaron como avanzadas, y de solución de fondo de los grandes problemas que vive la nación y el pueblo.

¿Rebasó la sociedad al gobierno? En primer lugar, conviene recordad que en una sociedad dividida en clases, el gobierno no tiene interés en salvar al pueblo, al pueblo, que en el caso de México, hace más de 34 años lo tiene sometido bajo el régimen económico y político que exclusivamente sirve al gran capital, principalmente norteamericano. En nuestro país, el gobierno representa a la clase burguesa. La política económica del gobierno, basaba en la teoría neoclásica, ha hecho más daño que cien temblores y huracanes juntos; ¿cuántos desempleados, despedidos, empresas y comercios quebrados? ¿Cuántos muertos por falta de medicinas en los hospitales? ¿Cuántos desaparecidos, secuestrados, levantados, ejecutados, en los 34 años de política neoliberal? ¿Cuántos niños y jóvenes que no estudian por falta de presupuesto suficiente para la educación, presupuesto que se reduce significativamente cada año? ¿Cuántos campesinos y ganaderos, sumidos en la miseria por falta de recursos económicos para poder cultivar la tierra y atender la producción de carne y leche? El daño a la economía del país y, en consecuencia al pueblo y a la nación es de magnitudes significativas; la economía esta devastada peor que si nos hubiera afectado muchos temblores y huracanes simultáneamente. Las victimas del neoliberalismo se cuentan por millones. Por eso no es novedad que la respuesta del gobierno fuera lenta y por otra parte, la afirmación de que la

sociedad rebasó al gobierno, eso no corresponde a la realidad política que vive México. No puede discutirse la movilización de miles de compatriotas para auxiliar a los atrapados por los escombros, pero ese hecho de solidaridad y atención al llamado de auxilio del pueblo no significa, lamentable, que la sociedad esté por encima de un gobierno que tiene aún el control de los órganos del Estado, como el ejército, la policía, las cámaras de diputados, los partidos políticos, las iglesias, etc. El Estado neoliberal está de pie, operando a cada segundo, sometiendo al

pueblo; la condición del pueblo de sometimiento se debe a la desorganización, la falta de conciencia de clase. El política, aún predomina el pensamiento mágico y, la mayoría del pueblo espera un gran milagro para resolver los grandes problemas de México, quizá por eso el ofrecimiento de algunos mesías, de combate a la corrupción, de no mentir, de no traicionar, no robar, represente esperanza, falsa, esperanza, de un pueblo arteramente golpeado por la política de un gobierno que actúa como gendarme rabioso en defensa de los interés de los amos del país. Sin duda es trágica, dolorosa el derrumbe y la muerte de seres queridos, pero, remover escombros, no es más que eso, remover escombros. Rebasar al gobierno, implica organización política, disputar y desplazar del poder al grupo gobernante.

¡Que se les quite a los partidos las prerrogativas, los miles de millones de pesos que reciben para el financiamiento ¡ todo para el financiamiento de la necesaria reconstrucción: volver a construir casas, departamentos, edificios, etc. Es casi natural que el pueblo esté indignado con los partidos políticos y sus dirigentes. La totalidad de partidos con registro, representan y defienden el Estado de Derecho que sostiene al régimen económico neoliberal, aún aquellos partidos que se dicen de izquierda y cuyos líderes, se presentan como mesías del siglo XXI, con fórmulas extraídas de libros de viejos mitos traídos del oriente medio. Sí, que retiren a los partidos políticos el financiamiento, sin embargo, si eso llegara a ocurrir, cosa improbable, éstos serían financiados por los dueños del capital transnacional o los dueños del comercio de estupefacientes, por a éstos sirven. ¡No!, además de ser inviable jurídicamente, políticamente es una medida intrascendente quitar a los partidos el financiamiento, quizá lo positivo hubiera sido que la mayoría de partidos se hubieran derrumbado inmediatamente si les hubieran retirado tamaña ubre de dinero.

¡Que les retiren el financiamiento a los partidos! La pregunta a los que solicitaron esa medida es a quién solicitaban que aplicara esa medida, a quién. ¿al gobierno? ¿Al INE? ¿A los diputados? ¿A las fuerzas armadas? ¿A la policía? El estado todo, representa la corrupción, porque corrupto es el sistema. La gritería de los que solicitaban o solicitan que no haya dinero para los partidos, no es más que una medida de desesperación. Nada de los grandes problemas se resuelve si los partidos no tienen funcionamiento público, que, por otra parte, es el único que puede fiscalizarse y, medianamente vigilar el gasto de esas entidades públicas, los partidos.

Presumiblemente la intensión de la solicitud de dejar sin dinero a los partidos, es la de que el país cuente con los recursos necesarios para la reconstrucción de la infraestructura del país, dañada por los sismos.

No, aún si se hubiera logrado la demanda exigida, la medida hubiera sido insuficiente, dado que los dineros de los partidos resultan insuficiente para toda la reconstrucción dañada, no solo por los sismos, sino también por la política económica, que resultó criminal y que ha generado desempleo, miseria, hambre, delincuencia, desaparecidos, asesinatos, analfabetismo, insalubridad, parálisis del campo, el comercio, la industria, el turismo, etc..

Se requiere para levantar al país, aplicar medidas de carácter económico y políticas: nacionalización del banco central, BANXICO, que permita acabar con la política monetaria restrictiva, las tasas de interés, se implemente el control de cambios, se regrese a la sustitución de importaciones y se diversifique las importaciones y exportaciones; reconstruir el estado de derecho, rehacer la democracia, entre otras medidas.

Naturalmente, lo anterior no se logrará con solo exigirlo, se requiere pasar a la conformación de una organización política que dispute el poder, organización que enarbolar un programa nacionalista, en lo económico y político. No, de ningún se trata de prometer la honradez, la no mentira, el no robar, ni el no traicionar o el solo combatir la corrupción, porque si solo eso s e ofrece sin tocar los intereses de los que están saqueando a México, las grandes empresas transnacionales y los grandes empresarios nacionales, los asuntos públicos no solo seguirán iguales, van a empeorar a grados insostenibles.

Las lecciones de los sismos y huracanes son: la necesidad de conformar una organización del pueblo que enarbole un pograma de reinvindicaciones que le dispute el poder económico al imperialismo y sus gendarmes, el gobierno; un progrma económico que desmantele la base del poder de los dueños del mundo en México: recoperar todas las empresas y el sismema monenatario y financiero del país; es una necesidad la de que los trabajaores, del campo y la ciudad otra vez vuelvan a ser moviento de transformación; es imperiosa necesidad que resurga una la izquierda que recupere la teoria de la lucha de clases como motor de la accion de esos cambios que permitirán que vuelva a generarse riqueza y, sobre todo, se distribuya equitativamente; el pueblo puede y debe, además de auxiliar a sus hermanos en horas de tragedia., unirse para echar del poder a los gendarmes que duidan los intereses de sus amos.

tiempo al tiempo.

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