Veracruz. Drama y tragedia.

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El gobernador del Estado de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares ha despedido a los primeros doscientos trabajadores del gobierno. Doscientas familias que pasarán triste y amarga navidad. Son los primeros despedidos porque, con seguridad, vendrán otros trabajadores a los que habrán de cesar. La medida tomada por el gobernador sólo se explica porque el mandatario estatal sabe bien que el gobierno federal no le dará más dinero que sólo el aprobado por la cámara federal de diputados, quienes con pequeños jaloneos, aprobaron mansamente el presupuesto que a través de hacienda les ordenó el presidente.

El presupuesto presentado por el ejecutivo federal a la cámara de diputados fue el que le ordenó el FMI y el BM a través de BANXICO. El presupuesto presentado lleva un acumulado de recortes en lo que va del sexenio de más de 560 mil millones de pesos. De acuerdo a la lógica de la política monetaria el recorte presupuestal obedece a diversos factores: la baja en el precio del petróleo; la disminución de la circulación de las mercancías en el mercado mundial, disminución que obedece a la recesión económica; elevación de las tasas de interés en países como Estados Unidos que genera fuga de capitales, que para México sólo en lo que va del 2016 suma ya 16 mil millones de dólares.

Las proyecciones del crecimiento de la economía de todos los organismos económicos del mundo es dramáticamente a la baja, lo que implica despido masivo de trabajadores y cero incorporación a empleo de la población joven en edad de trabajar, lo que traerá como consecuencia agudización de toda la problemática social de los pueblos, no sólo de México, sino del mundo entero.

Menos presupuesto en México y, consecuentemente en Veracruz, con una población creciente, implicará más miseria y hambre, imposibilidad de los gobiernos para atender los problemas de educación, salud, servicios, vivienda, etc.

Los gobiernos de los estados de la República dejarán de tener viabilidad económica y política si se mantiene el fondomonetarismo, es decir, la restricción monetaria para favorecer las ganancias de los cada día menos inversionistas extranjeros en el país.

Si el gobierno federal mantiene la política económica como sagrado fundamentalismo, el pueblo sólo tiene como futuro inmediato, el drama y la tragedia, en tanto ese pueblo aprende a organizarse y a tomar el destino en sus propias manos.

 

 

 

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